La Formación Profesional Reglada agoniza

22 octubre 2008

La Formación Profesional Reglada agoniza
Óscar Entrecanales Baratey

Suena el teléfono. Es Guiller, el técnico. Me comenta un problema que está teniendo en una instalación: cuando pone en marcha un motor eléctrico salta el interruptor automático del local. Seguidamente me dice por qué cree que ocurre esto y cual sería una solución sencilla y eficaz: Realizar un arranque estrella-triángulo del motor. Después de reflexionar un poco sobre el problema le digo que estoy de acuerdo y que proceda con la solución.

Guiller es un técnico cualificado en la Formación Profesional Reglada.

Yo también fui alumno de la FP. Me gradué en el año 87 en la especialidad de Electrónica Industrial en Torrelavega. En la FP actual este título es equivalente a Desarrollo de Productos Electrónicos (Ciclo Formativo Grado Superior).

Yo aprendí a hacer un arranque estrella-triángulo a los 16 años. Me enseñó mi profesor de prácticas en el taller primero sobre el papel y después de forma real sobre un motor y 25 años después aquí sigue en mi cabeza, no se borra, supongo que morirá conmigo.

En el año 87 terminamos más de 30 alumnos la FP de Electrónica Industrial en Torrelavega. La mayoría de ellos no siguieron estudios universitarios sino que se incorporaron al mercado de trabajo: unos montaron su propia empresa, otros trabajan en las grandes empresas de la comarca (Solvay, Aspla, etc) habitualmente en mantenimiento o departamentos técnicos, otros en empresas más pequeñas con un perfil técnico (Sistemas de seguridad, instalaciones de telecomunicaciones, etc.), también algunos encontraron su vocación fuera del entorno técnico.

La cualificación de todos estos técnicos de la FP sin lugar a dudas ha enriquecido los procesos productivos de las empresas donde trabajan y ha mejorado la capacidad de adaptación a un entorno cambiante. Disponer de recursos humanos cualificados es un pilar básico para poder garantizar el futuro de cualquier empresa. Esto lo sabe y lo aplaude cualquier empresario.

La cualificación de Guiller o la de los que nos graduamos en el 87 no se adquiere en un cursillo de una semana o un mes. Es el resultado de 1000 ó 2000 horas de formación específica que requiere de talleres, laboratorios, profesores bien formados e interrelación con el entorno empresarial, entre otras cosas.

En la actualidad la Formación Profesional Reglada agoniza sin que parezca importar a nadie. La dolencia se arrastra desde hace varios años. Las aulas están vacías. Hay un número importante de ciclos formativos que no superan los 10 alumnos.

¿Dónde están los alumnos? Por una parte, hay menos alumnos por la baja natalidad de los años 80, y por otra, y ésta es la grave, existe un porcentaje elevadísimo de alumnos que terminan su formación en algún punto de la ESO o del Bachillerato y posteriormente no adquieren ninguna cualificación profesional pasando a formar parte de los profesionales no cualificados. En Europa los españoles batimos records en número de profesionales no cualificados. También estamos a cabeza en número de titulados universitarios (más de los que el mercado laboral es capaz de absorber) en cambio somos preocupantemente deficitarios en cualificados de nivel II y nivel III (las que proporciona la formación profesional).

En una conferencia sobre formación profesional se oía reiterativamente esta frase:

“De la calidad de la formación profesional depende en buena medida la capacidad de desarrollo de un país”

Si atendemos a la afirmación anterior estamos ante un problema serio, quizás el más grave que tenga la educación en este país. Hay muchos jóvenes que no saben hacer nada y deberían estar capacitados como sus homólogos europeos en algún campo que les habilitara para formar parte del mundo laboral. ¿Quién desarrollará en nuestras empresas dentro de diez años tareas como?
Desarrollar planos de una construcción
Gestionar la contabilidad de una empresa
Mantener una base de datos informática
Sonorizar un local
Programar un sistema automático en una máquina industrial
y un largo etcétera.

¿Cómo afronta la administración educativa cántabra este problema de falta de cualificaciones profesionales y aulas vacías?

Alguien podría pensar en un plan de choque que implicara medidas tales como:
Cambios y adaptaciones en la propia estructura de los CF
Campañas informativas a las familias y a las empresas
Aumentar y mejorar la formación en centros de trabajo (prácticas en empresa).

No ha sido así. La administración ha limitado ha pasar la bola a las direcciones de los institutos y a los departamentos correspondientes: “ustedes tienen un problema de falta de alumnos o lo resuelven o cerramos el ciclo formativo”.

Los institutos han puesto en marcha la maquinaria de que disponen para solucionar el problema, porque en el traspaso de responsabilidades que realiza la administración se les olvidó adjuntar la dotación presupuestaria correspondiente. Se trabaja con propaganda en los medios de comunicación locales, jornadas de puertas abiertas, etc.

Los esfuerzos internos de los institutos no han resuelto, en la mayoría de los casos, el problema. No se puede resolver con tiritas un problema que requiere cirugía. La Consejería de Educación ha actuado cerrando este año al menos 4 ciclos formativos. Esta región ahora tiene 4 lugares menos donde cualificar jóvenes. Además existen otros tantos ciclos seriamente amenazados. Son los candidatos a la guillotina del curso que viene. Si la maquinaria de cualificar no funciona bien, quizás haya que repararla pero no destruirla, es de sentido común.

Entre los CF cerrados se encuentra el que estudie en Torrelavega el que proporcionó en el 87 más de 30 técnicos cualificados al entorno sociolaboral de esa Comarca.

Tenemos un problema, un problema muy grave, que en el futuro nos va a pasar factura.

La formación profesional no seduce a padres y alumnos si lo hiciera no tendríamos estos problemas. Para hacerla más atractiva hay que invertir en ella y hay que gestionarla.

Hay que ayudar a los profesores de FP a acercar la realidad de las empresas a los ciclos formativos. Para ello se necesita formación. Las necesidades formativas de los profesores de FP en Cantabria no se han cubierto en absoluto ¿saben por qué?, porque es muy variada y específica y afecta a grupos muy pequeños. Quizás la solución a este problema pasaría por plantearlo a nivel nacional tal y como era antes de las transferencias de educación. Una administración preocupada por la FP hace años hubiera resuelto este problema.

Uno de los grandes atractivos de la reforma de la formación profesional de finales de los 90 fue la formación en centros de trabajo: todos los alumnos terminan su etapa formativa en una empresa como paso guiado hacia el mundo laboral. Extender el compromiso con estas empresas, establecer puentes entre ambas entidades no puede sino mejorar el atractivo de la formación profesional hacia nuestros alumnos.

El tiempo perdido ya es irrecuperable pero quizás todavía se pueda salvar algo.

Oscar Entrecanales Baratey
es profesor de Formación Profesional y empresario

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